Escribir (desde) la verdad

Hoy es uno de esos días en los que el dolor no me permite concentrarme en personajes de ficción. Tengo a medias el próximo relato pero debo controlar la ansiedad de terminarlo. Hoy, desde luego, no podrá ser.

El dolor agota, desgasta pero te recuerda en qué lugar te encuentras. Tu cuerpo agotado es una realidad aplastante, una verdad imposible de ignorar.

Pero es la verdad el aspecto que más quiero trabajar y desarrollar en mis textos ahora mismo.

De diferentes autores he extraído la conclusión de que escribir bien puede hacerlo cualquiera que lea mucho y tenga cierto talento. Pero escribir de verdad eso requiere valor, riesgo y hay que aprender a desarrollarlo.

Para mí ha sido una revelación. Nuestros libros favoritos no siempre están escritos por el mismo autor y, por ello, no tienen el mismo estilo. Sin embargo, todos ellos irradian verdad. Sus personajes existen para nosotros. El autor está en cada línea, en cada diálogo, en cada descripción.

Por mi profesión de guionista, nunca he tenido que preocuparme por este tema. A veces se escribe en equipo; otras, interfiere la Productora o la Cadena de televisión. Por lo que “mi verdad” puedo no mostrarla del todo y tener mis emociones protegidas casi siempre.

Desconozco en qué punto me sitúa a mí todo esto a partir de ahora, pero es cierto que debo mostrar verdad en lo que escribo si quiero que mis relatos y la novela emocionen a aquellos que los lean.

De nuevo, la enfermedad me ayudará a trabajar este aspecto pues no hay más verdad que saber que hoy mi cuerpo necesita descansar y que, haga lo que haga, él tiene el control.

Esther Paredes Hernández

Barcelona, 1 de mayo de 2017

¡Red-volución! o cuando se crea una red de ideas y sentimientos compartidos

Cumplir años tiene ventajas y desventajas (como todo en la vida). Pero un aliciente que he descubierto desde hace poco más de dos años, quizás la crisis de los 40 tuvo algo que ver, es que las nuevas generaciones son tan generosas como para enseñarme cuestiones que jamás hubiese imaginado poder llegar a conocer o entender.

Estas generaciones, a las que se les cuestiona demasiadas veces injustamente, han resultado para mí ser un aliciente, un aire fresco que estimula mis ideas, mi manera de comunicarme y me hace abrir los ojos a una nueva forma de comprender el mundo.

Todo esto me lleva a poner un ejemplo, a la magnífica Elia Santos y para que sirva como muestra, este es su blog: https://eliasantosblog.wordpress.com

Elia se ha tomado la molestia de leerme, de comentar y de guiarme. Precisamente en esta etapa compleja de mi vida en la que no siempre tengo la mente clara y pensar con claridad se reduce a días concretos. Así que Elia, gracias. Millones de gracias.

Que me hayas regalado este corazón y creas que tengo historias interesantes que contar me alienta. No sabes hasta qué punto. Así que me comprometo contigo a aumentar el tamaño de ese corazón con trabajo y con ganas.

Al enviarme este corazón debo continuar con la cadena de buenos sentimientos (tal y como lo describiste tú misma en tu post) los blogs que elijo son:

https://macalderblog.wordpress.com Porque los poetas son las personas más valientes del mundo. Son capaces de despojarse de su traje de piel y dejar el corazón al descubierto, en nuestras manos.

https://circolunar.wordpress.com   porque su particular manera de ver el mundo, su pasión y su energía son contagiosas. Tanto, que cuando lees sus textos puedes llegar a sentir cómo sus ideas caminan por tu interior.

https://donovanrocester.com porque su talento habla por él y no es necesario que añada nada más.

Obviamente, debería poder poner a todos los blogs con los que comparto mi tiempo y mis sentimientos. Porque es un placer poder seguiros y leeros cada día. Abrís de par en par la ventana de mi cerebro y el oxígeno es vital para la vida. Muchas gracias, Elia y muchas gracias a todos los demás.

Esther Paredes Hernández

Barcelona, 1 de Mayo de 2017