¿Mens sana o psicosomatizando que es gerundio?

Llamadme ilusa pero creo que esto de la psicomatización del estrés o cómo nuestra mente gobierna nuestro nave corporal mientras atraviesa el océano de la vida me parece una solemne tontería.

Siempre, siempre, he intentado luchar contra mi estrés, buscar maneras de vivir con más felicidad, he hecho terapia, yoga, deporte, he cuidado mi alimentación… Ahora tengo cáncer pese a todo.

¿Debo pensar, entonces, que mi mente enferma ha enfermado mi cuerpo? Ya sé que todos lo que decimos es que “ayuda” o “favorece” en nuestra salud, no nos pillamos los dedos con eso, pero al final es lo que pensamos: qué estrés llevaba o es que se toma las cosas muy a pecho.

Tengo, además, un cáncer que no debería tener. Según las estadísticas, no cumplo los parámetros de la edad ni el sexo ni siquiera tengo el linfoma en un lugar común. Y la quimioterapia me hace sentir extraña constantemente, me produce muchos dolores y ha cambiado mi cuerpo por fuera. Que yo sepa, mi mente no está jugando otro papel ahora mismo que no sea el de intentar llevarlo como pueda día a día, rato a rato. Mi mente es una mera espectadora que intenta disfrutar de la película mientras le sienten bien las palomitas de colores.

Llamadme ilusa pero he descubierto que en las enfermedades graves, que son las que de verdad nos asustan y preocupan porque está nuestra vida en juego, la mente es la mente e influye lo que influye. En esos momentos, es el cuerpo y la medicina, lo estrictamente médico lo que nos hará mejorar o no. Ya podemos sonreír todo lo que queramos, hasta que se nos desencaje la mandíbula, si el tratamiento no funciona, no funciona.

Tengo la sensación de que nos esforzamos por creer que la mente nos salvará de la muerte o de padecer enfermedades peligrosas. Porque todos tenemos miedo. Pero olvidamos que nuestro cuerpo físico es realmente el protagonista en estos momentos.

Mi enfermedad va a marcar mi futuro el resto de mi vida. Podré llevarlo mejor o peor a nivel emocional, pero no quiero tener la responsabilidad de pensar que el estrés, que mi falta de control de las emociones o una mente “insana” es la que me pone en peligro. Porque no es verdad.

Cuidemos nuestro cuerpo para que nuestra mente no deba cuidarlo, sino disfrutarlo.

Esther Paredes Hernández

Barcelona, 17 de Mayo de 2017