El arte de la comprensión

La comprensión y la empatía deberían considerarse un arte. Pues existen personas que nacen con un talento natural y otras, aprenden con el tiempo.

La comprensión, como disciplina artística, tiene la facultad de poseer diferentes interpretaciones individuales y distintos niveles de conocimiento. Eso explicaría las limitaciones de algunas personas que consiguen logros de principiante.

Por ejemplo, reaccionan con facilidad ante el dolor que sufrimos a causa de la quimioterapia y el miedo a morir. En contra, tras la cura (que no es sinónimo de recuperación) esperan de nosotros que, de un chasquido, nuestras emociones y nuestro cerebro funcionen al ritmo estándar del mundo.

No es así. Ni siquiera sé si llegaré a recuperar ese tempo social establecido. Tampoco siento la necesidad de hacerlo. Pero, por favor, os pido comprensión y empatía si no soy la de antes, si soy otra nueva Esther que intenta fusionar el pasado y el presente, la salud y la enfermedad. No me hagáis sentir que debería haber superado el trauma en dos meses. Porque no es así y no es justo.

Soy fuerte y no me pasa nada. Sólo intento mantenerme a flote en mi propio océano de emociones. Y no tiene nada que ver con los demás. Estoy subida en mi barco. No es tan difícil de entender a no ser que quieras ser un principiante.

Esther Paredes Hernández

Barcelona, 13 de Enero de 2018

Reseña de “Buenas noches” escrita por Fernando J. Palacios (El tintero)

Emocionada y agradecida al blog “El tintero”. Un blog que ofrece precisos análisis y preciosos textos. Su autor, Fernando J. Palacios, consigue unir sabiduría y sensibilidad en sus palabras. Algo que no es fácil. Lo sé por experiencia.

https://wp.me/p9iVtc-zY

Emocionada porque la vida es capaz de ofrecerte las emociones más dolorosas y las más maravillosas al  mismo tiempo. Este año he sufrido cáncer, me he asustado y he preocupado a mucha gente; han seleccionado un cortometraje que escribí y dirigí en el Festival de Sitges por lo que he podido asistir por primera vez y encima invitada (un Festival referente para mí); he publicado un libro de relatos de terror con ilustraciones y con mis amigos de Impresum; y gracias a mi blog he conseguido abrirme a mi verdad y conocer a personas increíbles que me dan su cariño, me motivan y me enseñan a escribir y ser mejor persona. Como muestra esta reseña tan fantástica.

No sé si soy capaz de decir que el 2017 ha sido un año malo. Duro, desde luego. Intenso, por supuesto. Inolvidable, seguro. Me ha cambiado para siempre.

Esther Paredes Hernandez

1 de Diciembre de 2017

Un cáncer y un libro

Hace seis meses me quejaba de que el cáncer había surgido en mi cuerpo y de que no había sido capaz de escribir una novela en mis 40 años. Me daba mucha rabia pensar que podía morir sin haber cumplido uno de mis sueños infantiles. Mi profesión desde hace quince años es la de guionista, sin embargo, lo que siempre había deseado era publicar un libro y no había tenido el valor para hacerlo.

Aquí tenéis el primer post de la sección “La verdad descarada”. A la que bauticé así porque las cosas se habían puesto muy serias y sólo tenía ganas de escribir desde la verdad. Quería un espacio en el que no hubiese ni un ápice de ficción y dejar aflorar mis sentimientos más profundos.

https://wordpress.com/post/estherparedes.com/3191

Pues bien, pese a la quimioterapia, pese al miedo, pese a la angustia, pese al dolor, pese a las nubes en mi cerebro… conseguí reunir los suficientes relatos (pude escoger entre todos la cantidad de veinte textos) y he publicado un libro. ¡Un libro!

De acuerdo que no es una novela, pero son cien páginas en total y me doy por satisfecha. Os lo presento. Se titula Buenas noches. Una selección de mis veinte mejores relatos de terror. Y el título se debe a que he aprendido que podemos dormir mejor si nos enfrentamos a nuestros miedos. Lo he experimentado durante la enfermedad a costa de mucho sacrificio.

 

 

Mi orgullo, mi reto conseguido, mi nuevo oxígeno. Y vosotr@s habéis tenido muchísimo que ver ayudándome con vuestro aliento, vuestros comentarios, vuestro cariño.

Podéis comprar en el blog la versión en papel (en la pestaña “compra mi libro”) y también el ebook en diferentes formatos.

Os muestro un resumen de la presentación de Buenas noches,  que organicé hace unos días ayudada por mi familia y amigos, en la que estuve rodeada por mucho amor y cariño.

 

No lo veis, pero estoy emocionada y las lágrimas asoman por mis ojos mientras tecleo. Porque sin vosotros detrás de mí, como mi ejército protector, no sé si lo habría conseguido.

Os quiero. Y para siempre. Esto ya ha empezado y, afortunadamente, ya no hay vuelta atrás.

Esther Paredes Hernández

Puedes conocerme mejor como @pasarlodemiedo en Facebook, Instagram y Twitter. Os espero!!

 

 

 

Un nuevo viaje

No sé, podría contaros que me encuentro a medio camino de olvidar el cáncer y regresar a la normalidad. Pero eso sería mentiros y me convertiría en una una hipócrita para con vosotros y también para conmigo misma. Ni voy a olvidar el cáncer ni recuperaré mi vida anterior.

La quimioterapia ha dejado secuelas en mi cuerpo que, probablemente, me acompañen para el resto de mi vida. Lo que me ha convertido en una enferma crónica. Algo que no era antes y que no esperaba que me sucediese. La percepción de mí misma, la concepción que tenía del mundo, de la vida… ha cambiado obvia e irreparablemente. Como la de muchas otras personas. No me quejo, pues estoy viva.

Sin embargo, lo que puedo contaros honestamente es que navego en el mar de la transición. En el frío océano donde te sumerges tras haber sufrido una gran crisis que hace estallar los cimientos de lo que has sido hasta ese momento. No sé quién seré a partir de ahora. Ni como incorporaré el cambio que he sufrido durante este año. No me quejo, pues estoy curada.

En este punto, en el después más inmediato, me hallo inmersa en el proceso, en el viaje a un nuevo lugar que desconozco todavía. No tengo miedo. Siempre he disfrutado con los misterios que nos aguardan tras las imponentes olas del océano agitado por la tormenta. Los cielos negros no me asustan y mucho menos las aguas oscuras.

Barcelona, 23 de Septiembre de 2017

Esther Paredes Hernández

Este sigue siendo mi nombre aunque he cambiado tanto que todavía temo mirarme al espejo.

P.D: ayer mi hijo mayor cumplió 11 años y pude comprobar que ni siquiera soy la misma madre que le ayudó nacer. 

Soy Tres

Antes de todo, antes del cáncer, siempre me percibía a mí misma como cuerpo y mente. Creed si os digo que los cuidaba a los dos por igual. Los mimaba, los ponía a trabajar, a desarrollarse… Cierto es que no vigilaba demasiado su felicidad, pero sí su fortaleza y su salud. Qué ilusa. Durante estos largos meses, he aprendido lo esencial que es el elemento de la felicidad.

Todos aquellos que me acompañais en este proceso me habéis enseñado que no estoy compuesta por dos partes, sino por tres. Había olvidado, ni siquiera recuerdo la última vez que la sentí, la importancia de mi alma. De aquello que soy por esencia, aquello que une cuerpo y mente, aquello que me hace ser única; que nos distingue a los unos de los otros dándonos una forma especial e individual.

Durante la quimioterapia ha sido mi alma finalmente la que me ha rescatado. Pues ni mi cuerpo ni mi mente estaban fuertes para afrontar la enfermedad. Y gracias a vuestros comentarios, que visualizaban mi espíritu y me recordaban que seguía ahí en alguna parte, he sido capaz de soportar el dolor y el miedo al lograr recuperar mi alma poco a poco.

Y, por fin, me he convertido en tres. Creo que esta conclusión es el aprendizaje que he alcanzado en esta dura prueba.

Quiero que sepáis que ya me han puesto la sesión número seis y mi quimioterapia ha concluido. Pronto sabré si estoy limpia o no.

Mi linfoma suele repetirse y durante dos años debo ponerme una medicación (más goteros) para intentar retrasar su aparición. Estoy preocupada, no os lo negaré, pero mi espíritu es más fuerte y determinado que antes y voy a buscar y trabajar su felicidad. No pienso olvidarme de ello, por vosotros y por mí. Creo que os y me lo debo por tener la posibilidad de estar viva.

En nada me cojo vacaciones de quimio y de cáncer. Al menos, un par de semanas. Pasaré de escribir en el blog para hacerlo en mis blocs. Como antes, como cuando tenía 15 años. En aquellos tiempos puedo recordar ciertos momentos de felicidad que calentaba mi alma que pienso rememorar.

A la vuelta, compartimos emociones como siempre ¡y cuentos de miedo!. Pues ya formáis parte de mi recuperación y también de mi supervivencia.

Esther.

La fortaleza vencible

La fortaleza, al igual que los ásperos troncos de los árboles enfermos, termina por quebrarse y caer cuando lucha en una guerra sin igualdad de condiciones.

Los muros, construidos con duras piedras, soportan el azote de las tormentas mientras se transforman en telas de araña cubiertas de espinas que hacen sangrar a cualquiera que se aproxime ni siquiera a mirar.

Pero no es tan dura como aparenta y los cañonazos hacen agujeros en su cuerpo consiguiendo romper su forma original.

Ella sabe que todo lo que se destruye puede construirse de nuevo. Cuando sea. En algún momento los agujeros se cubrirán con piedras nuevas. Sacadas de la montaña más antigua.

Ahora mismo sólo alcanzo a sentir que los cimientos tiemblan a mi alrededor mientras espero encontrar que alguien deje esas nuevas piedras en mi camino lo antes posible.

El dolor se clava como agujas en mis huesos y mi espíritu lucha por no desmoronarse. Está maltrecho, malherido, pero no puedo darme por vencida. No a estas alturas.

Esther Paredes Hernández

En este instante

En algún momento del fin de semana, en algún segundo de una hora inconcreta, asumí finalmente que estaba enferma. Estar enferma significa aceptar un cambio que será para siempre, una transformación con la que no contaba. Que nunca había estado en mis planes.

Desconozco hacia dónde me lleva esta metamorfosis interna y si acabaré siendo una cucaracha que lucha inútilmente por darse la vuelta, pero al menos ahora siento que es una realidad. Lo que me lleva a dejar de pelearme contra mí misma y contra todo.

Lo que este proceso me está enseñando es que importa bien poco todo aquello que pueda imaginar sobre mi futuro, todo lo que quiera planear, pues mi vida no puedo retenerla entre mis manos. Porque es agua, fluye y busca su propio camino.

Así que sólo puedo decir que, en este instante, soy ésta. Mañana, lo desconozco.

Esther Paredes Hernández