La fortaleza vencible

La fortaleza, al igual que los ásperos troncos de los árboles enfermos, termina por quebrarse y caer cuando lucha en una guerra sin igualdad de condiciones.

Los muros, construidos con duras piedras, soportan el azote de las tormentas mientras se transforman en telas de araña cubiertas de espinas que hacen sangrar a cualquiera que se aproxime ni siquiera a mirar.

Pero no es tan dura como aparenta y los cañonazos hacen agujeros en su cuerpo consiguiendo romper su forma original.

Ella sabe que todo lo que se destruye puede construirse de nuevo. Cuando sea. En algún momento los agujeros se cubrirán con piedras nuevas. Sacadas de la montaña más antigua.

Ahora mismo sólo alcanzo a sentir que los cimientos tiemblan a mi alrededor mientras espero encontrar que alguien deje esas nuevas piedras en mi camino lo antes posible.

El dolor se clava como agujas en mis huesos y mi espíritu lucha por no desmoronarse. Está maltrecho, malherido, pero no puedo darme por vencida. No a estas alturas.

Esther Paredes Hernández